Cuenta una antigua leyenda, que cuando Dios estaba
creando al ser humano, tenía a su alrededor seis ángeles:
Uno de ellos preguntó: ¿qué estás haciendo?
El segundo preguntó: ¿por qué lo haces?
El tercero: ¿puedo ayudarte?
El cuarto ángel preguntó: ¿cuánto vale todo eso?
El quinto dijo: no me gusta
y el sexto se puso a admirar y a aplaudir.
El segundo preguntó: ¿por qué lo haces?
El tercero: ¿puedo ayudarte?
El cuarto ángel preguntó: ¿cuánto vale todo eso?
El quinto dijo: no me gusta
y el sexto se puso a admirar y a aplaudir.
El primer ángel era un científico.
El segundo un filósofo.
El tercero un altruista.
El cuarto un comerciante.
El quinto un demonio
El quinto un demonio
y el sexto un místico.
Esos mismos personajes aparecen a nuestro alrededor cuando
queremos hacer algo, y hay que aprender a reconocerlos.
Unos quieren observar, otros discutir, otros criticar
Unos quieren observar, otros discutir, otros criticar
y sólo unos pocos están dispuestos a ayudar y a estimular.
Por eso, cuando queremos sembrar, debemos contar
Por eso, cuando queremos sembrar, debemos contar
con la envidia y las críticas, sin dejarnos frenar por ellas.
Pero hay algo más: cuando otros hacen algo,
Pero hay algo más: cuando otros hacen algo,
¿cuál es nuestra actitud?
¿Tendemos la mano, o ponemos zancadillas?
¿Tendemos la mano, o ponemos zancadillas?
